Según contó a LT10 Milessi, “el sábado a la madrugada entraron a los salones parroquiales y se llevaron un freezer y otros elementos que la comunidad tenía para la realización de la catequesis. Y ese mismo día por la noche nos pasó algo más grave: ya no entraron a los salones parroquiales sino al centro de la capilla, y se llevaron todo lo que pudieron, lo que se utiliza para la celebración de la liturgia (ventiladores, el equipo de sonido con los parlantes y baffles, los vasos sagrados para la misa). Pero lo más trágico para la comunidad y la fe católica —continuó—es que además profanaron el Santísimo Sacramento. Lo diseminaron por todo el piso y por el patio”.
Al respecto, el religioso lamentó: “eso es lo que más dolió y acongojó a la comunidad porque siempre hubo cierto respeto hacia las cosas de Dios. Pero sabemos que ese respeto y esa piedad hacia lo sagrado se va perdiendo en nuestra sociedad y nuestra cultura. Uno no se imagina que alguien pudiera hacer eso”, cerró.