Tras salir de Vélez, el futuro del extremo vuelve a ser una incógnita. Sin embargo, el Rojiblanco cuenta con una cláusula que lo protege en caso que el club brasileño opte por desafectarlo, ya que está suspendido por la FIFA
Hoy - Columna de opinión
Viernes 08 de Agosto de 2014 - 05:02 hs
Gerardo Martino merece ser el técnico de la Selección
El 11 de abril pasado, escribí un "alegato en su defensa". Hoy, luego de la tormenta catalana, respaldo fervorosamente su nombramiento al frente de la Selección Argentina. Para no redundar en conceptos ya vertidos oportunamente, esto es lo que pienso de uno de los mejores entrenadores que dio nuestro bendito fútbol local.
"Señores del excelentísmo jurado futbolero: me presento y expongo ante vosotros con la intención y esperanza de que hagan lugar a mis fundamentos. Muchos ya han condenado a un honesto hombre de ser "el lastre de un equipo destinado siempre a ganar, si no fuera por sus tropelías", según dijo en medio español. Objeción Señoría! No se puede acusar a semejante trabajador “de falta de categoría o de no estar a la altura del Barcelona”.
Primero quiero decir que sus valores (ética, conducción, trabajo) trascienden su dilatada trayectoria. Nunca le sobra una palabra a sus declaraciones. Se ganó el respeto por capacidad y por honestidad. Se aleja de la fama porque no le interesa convertirse en un “personaje de moda” y, sobre todo, no traicionarse. Más allá de que gane o pierda, su paladar futbolístico para jugar, antes; o para dirigir ahora, tienen que ver con el ADN inconfundible del fútbol que nos gusta por estas latitudes.
Aunque él no lo necesitó, salí en defensa de un Señor. Del que además de conocer sus grandes dotes profesionales de su paso por Colón, es amigo de mi “hermano” Daniel Jovellano, quien me habla de un tipo estupendo, humilde, repleto de valores, por lo que me sobran motivos para poner la cara por él. No se lo puede condenar por su curriculum deportivo, porque es sencillamente extraordinario; ni tampoco por su moderado carácter; ni por su propuesta de juego, que siempre fue dúctil, refinada y abierta. Entiendo que le tocó vivir en Barcelona las consecuencias de llegar a un club convulsionado, hasta "desnortado", convirtiéndose en el hereje que no "acataba" a rajatabla el ideario "blaugrana", simplemente porque sus raíces están en el "Parque Independencia" y no en Catalunia, aunque está hecho de la misma madera que "ellos". Exijo Su Señoría, que sea tratado en esta nueva etapa que vendrá con el mayor de los respetos!
Los análisis y comentarios son más cuerdos y sensatos a medida que pasan los días después del temporal que no pudo terminar de capear en España. La razón sin la emoción es fría. La emoción sin la razón confunde y oscurece este juicio. Es tiempo de parar y tener la pelota como lo hicieron sus dirigidos, aunque esta temporada con menos asiduidad que en "la era Pep", y esto fue la punta de aquel iceberg que lo obligó a dar un paso al costado.
Señores del Jurado, les pido que no cometan la afrenta de condenar de manera apresurada al "Mister", por la obvia aclamación popular después de un traspié, porque caerán en el facilismo de castigar de manera excesiva a quien no lo merece.
Acepto que el equipo "culè" sacrificó sus virtudes en nombre de la eficacia, y la eficacia brilló por su ausencia ante el “Aleti” de Simeone. Resulta que ahora el “Cholo” se erige como el mejor y dejó de ser el muchacho alocado que se fue de un River condenado al fracaso. Tal vez eso prescribió en el prontuario del pragmático DT argentino. Pero el dato muestra claramente, como el viento de los resultados de un partido lleva a los pronosticadores de turno a modificar su visión y tajantes ideas en solo cuestión de minutos. Con el tiempo hemos visto a más de uno cambiar, del bando de los inquisidores al de los aplaudidores, y viceversa, sin que les importe en lo más mínimo su maltrecha reputación .
Señores del Jurado: el Tata es un excelso profesional. Sus rasgos son extraordinarios: sobrio, inteligente, intenso, sereno y trabajador. Tal vez no puedo sustraerme al afecto que le tengo, aunque admito, sólo conozco su obra en rededor del fútbol. Es un tipo que habla desde la autoridad que nace del sacrificio y la voluntad. No se llena la boca con absurdas bravuconadas mediáticas. Por el contrario. Es parco y solo se expone con autoridad para defender sus ideales y sus jugadores. Puede tener un plan desacertado, puede perder y quedar eliminado, pero sus cimientos están llenos de decencia y dignidad.
Reconocer estos tiempos intolerantes en el Barcelona como en el fútbol no implica convalidarlos ni mucho menos rendirse ante el absurdo resultadismo. ¿Por dónde empezar entonces? Por identificar y valorar los buenos ejemplos, y el “Tata” lo es! A pesar de la derrota y la salida reciente, no merece la más mínima condena. Al tiempo que acredita la suficiente jerarquía y capacidad para dirigir nuestra Selección. Este es mi alegato Señor Juez"
"Señores del excelentísmo jurado futbolero: me presento y expongo ante vosotros con la intención y esperanza de que hagan lugar a mis fundamentos. Muchos ya han condenado a un honesto hombre de ser "el lastre de un equipo destinado siempre a ganar, si no fuera por sus tropelías", según dijo en medio español. Objeción Señoría! No se puede acusar a semejante trabajador “de falta de categoría o de no estar a la altura del Barcelona”.
Primero quiero decir que sus valores (ética, conducción, trabajo) trascienden su dilatada trayectoria. Nunca le sobra una palabra a sus declaraciones. Se ganó el respeto por capacidad y por honestidad. Se aleja de la fama porque no le interesa convertirse en un “personaje de moda” y, sobre todo, no traicionarse. Más allá de que gane o pierda, su paladar futbolístico para jugar, antes; o para dirigir ahora, tienen que ver con el ADN inconfundible del fútbol que nos gusta por estas latitudes.
Aunque él no lo necesitó, salí en defensa de un Señor. Del que además de conocer sus grandes dotes profesionales de su paso por Colón, es amigo de mi “hermano” Daniel Jovellano, quien me habla de un tipo estupendo, humilde, repleto de valores, por lo que me sobran motivos para poner la cara por él. No se lo puede condenar por su curriculum deportivo, porque es sencillamente extraordinario; ni tampoco por su moderado carácter; ni por su propuesta de juego, que siempre fue dúctil, refinada y abierta. Entiendo que le tocó vivir en Barcelona las consecuencias de llegar a un club convulsionado, hasta "desnortado", convirtiéndose en el hereje que no "acataba" a rajatabla el ideario "blaugrana", simplemente porque sus raíces están en el "Parque Independencia" y no en Catalunia, aunque está hecho de la misma madera que "ellos". Exijo Su Señoría, que sea tratado en esta nueva etapa que vendrá con el mayor de los respetos!
Los análisis y comentarios son más cuerdos y sensatos a medida que pasan los días después del temporal que no pudo terminar de capear en España. La razón sin la emoción es fría. La emoción sin la razón confunde y oscurece este juicio. Es tiempo de parar y tener la pelota como lo hicieron sus dirigidos, aunque esta temporada con menos asiduidad que en "la era Pep", y esto fue la punta de aquel iceberg que lo obligó a dar un paso al costado.
Señores del Jurado, les pido que no cometan la afrenta de condenar de manera apresurada al "Mister", por la obvia aclamación popular después de un traspié, porque caerán en el facilismo de castigar de manera excesiva a quien no lo merece.
Acepto que el equipo "culè" sacrificó sus virtudes en nombre de la eficacia, y la eficacia brilló por su ausencia ante el “Aleti” de Simeone. Resulta que ahora el “Cholo” se erige como el mejor y dejó de ser el muchacho alocado que se fue de un River condenado al fracaso. Tal vez eso prescribió en el prontuario del pragmático DT argentino. Pero el dato muestra claramente, como el viento de los resultados de un partido lleva a los pronosticadores de turno a modificar su visión y tajantes ideas en solo cuestión de minutos. Con el tiempo hemos visto a más de uno cambiar, del bando de los inquisidores al de los aplaudidores, y viceversa, sin que les importe en lo más mínimo su maltrecha reputación .
Señores del Jurado: el Tata es un excelso profesional. Sus rasgos son extraordinarios: sobrio, inteligente, intenso, sereno y trabajador. Tal vez no puedo sustraerme al afecto que le tengo, aunque admito, sólo conozco su obra en rededor del fútbol. Es un tipo que habla desde la autoridad que nace del sacrificio y la voluntad. No se llena la boca con absurdas bravuconadas mediáticas. Por el contrario. Es parco y solo se expone con autoridad para defender sus ideales y sus jugadores. Puede tener un plan desacertado, puede perder y quedar eliminado, pero sus cimientos están llenos de decencia y dignidad.
Reconocer estos tiempos intolerantes en el Barcelona como en el fútbol no implica convalidarlos ni mucho menos rendirse ante el absurdo resultadismo. ¿Por dónde empezar entonces? Por identificar y valorar los buenos ejemplos, y el “Tata” lo es! A pesar de la derrota y la salida reciente, no merece la más mínima condena. Al tiempo que acredita la suficiente jerarquía y capacidad para dirigir nuestra Selección. Este es mi alegato Señor Juez"
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