El argentino, campeón de 2016 y 2019, venció a Tom Egberink y se metió entre los cuatro últimos en cuadro
Viernes 01 de Agosto de 2014 - 10:29 hs
Cristina arengó a la militancia desde los patios de La Rosada
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner hizo su primera aparición pública después de que la Argentina no llegara a un acuerdo para el arreglo de la deuda con los fondos buitre. Y, a su aceitada estrategia de mostrarse acompañada por dirigentes y funcionarios, le sumó la arenga militante a la que le dedicó tres discursos seguidos, uno atrás del otro, desde los distintos balcones de la Casa Rosada.
En todas las veces hubo un factor común: preocupada por cómo se pueda interpretar en un futuro la suspensión de pagos, Cristina dejó en claro que no se trata de un default y usó la figura de su difunto esposo como "el dirigente que cambió la historia Argentina".
Antes, en Cadena Nacional, había leído un discurso de Néstor Kirchner "que parece escrito hoy o ayer" en el que el expresidente denostaba a los fondos buitres. En esa sintonía, la jefa de Estado se ocupó reiterar en sus discursos que "nos quieren tumbar porque somos un país viable".
Tras conceptualizar contra los fondos especulativos y negar que Argentina haya caído en default, en refuerzo del discurso que más temprano había dado Axel Kicillof, Cristina se asomó por el denominado Patio de las Palmeras, en dónde La Cámpora, Unidos y Organizados, y la Juventud Peronista, entre una decena de agrupaciones K, la esperaban con cánticos.
"Cuando hablo con ustedes dicen que me cambia la cara, pero no, lo que me cambia es el corazón", lanzó la Presidenta, para encender a los militantes. Allí, la jefa de Estado se prestó a interactuar con los jóvenes a los que les daba el micrófono cuando cantaban, y luego les respondía: "Che Gorila, che Gorila, no te lo decimos más, si la tocan a Cristina, qué quilmobo se va a armar". Incluso, dedicó unos instantes enseñándoles una canción venezolana en homenaje al difunto Hugo Chávez.
En todo momento, Cristina remarcó la importancia de la historia y señaló a los jóvenes que la alentaban como el futuro. "Porque volvemos a ser un país viable es que nos quieren tumbar, después discutamos todo", lanzó. "Es la salida para el futuro", dijo.
"A pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros muertos los desaparecidos / No nos han vencido", empezó a cantar la JP. Y la mandataria les respondió: "Vieron, no nos han vencido porque con la historia no se puede, que un joven de esos haya estado 30 años después sentado en el sillón de Rivadavia es la mejor muestra".
Fue entonces cuando una bandera de Palestina que flameaba por el patio de la Casa Rosada llamó la atención de la Presidenta que con una frase se introdujo de lleno en el conflicto bélico de la Franja de Gaza. "Deberían aprender que nunca en la historia ningún pueblo pudo exterminar a otro", enfatizó, al tomar postura en contra del avance israelí.
Antes, había comparado los misiles que lanza Israel en Gaza con "los misiles financieros" que le tira el mercado internacional a la Argentina. Allí repasó a otro de los temas de agenda que inauguró en la jornada postdefault: la sucesión presidencial.
"Un dirigente es el que comprende la historia, no el que le están diciendo saludá así, saludá asá, porque para mí hubiera sido muy fácil ahora firmar cualquier cosa y después irme, por eso, esos que quieren llegar acá y más que dirigentes son actores de reparto", lanzó, en el segundo tiro por elevación a Sergio Massa.
Ya en su tercer discurso consecutivo ante los militantes, volvió a interactuar con los jóvenes. "Quiero agradecerles a ustedes, que son el futuro, por confiar y venir a apoyar este proyecto de país", dijo. "Esta compañera, que no es la presidenta, es la compañera Cristina siempre va a estar, nunca voy a dejar de querer a mi patria de jugarme por mi patria, lo digo como militante, como una de ustedes y junto a ustedes", afirmó.
"Tengo una inmensa esperanza en los jóvenes universitarios, militantes, trabajadores, científicos, los que en definitiva tienen el verdadero compromiso del cambio y la transformación", dijo, para volver a hablar del expresidente: "Néstor fue un hijo de la crisis del 2001. Si no hubiera sucedido el agotamiento de un ciclo como el del neoliberalismo, no sé si se hubiera dado la posibilidad que un joven de su generación hubiera llegado a este lugar".
Allí, luego de pasar por el Salón Malvinas Argentinas, volvió a referirse a la sucesión presidencial. "A cualquiera que quiera ocupar este lugar le digo que tiene que venir con un proyecto de nación, con las ansias de agudizar al cambio para que todos tengan derecho a la salud, la vivienda, la jubilación, el trabajo, el empleo; en un mundo complejo que le va a tocar vivir", subrayó. "Esto no va a ser para improvisados, no va a ser para alguien que hable bonito", concluyó.
En todas las veces hubo un factor común: preocupada por cómo se pueda interpretar en un futuro la suspensión de pagos, Cristina dejó en claro que no se trata de un default y usó la figura de su difunto esposo como "el dirigente que cambió la historia Argentina".
Antes, en Cadena Nacional, había leído un discurso de Néstor Kirchner "que parece escrito hoy o ayer" en el que el expresidente denostaba a los fondos buitres. En esa sintonía, la jefa de Estado se ocupó reiterar en sus discursos que "nos quieren tumbar porque somos un país viable".
Tras conceptualizar contra los fondos especulativos y negar que Argentina haya caído en default, en refuerzo del discurso que más temprano había dado Axel Kicillof, Cristina se asomó por el denominado Patio de las Palmeras, en dónde La Cámpora, Unidos y Organizados, y la Juventud Peronista, entre una decena de agrupaciones K, la esperaban con cánticos.
"Cuando hablo con ustedes dicen que me cambia la cara, pero no, lo que me cambia es el corazón", lanzó la Presidenta, para encender a los militantes. Allí, la jefa de Estado se prestó a interactuar con los jóvenes a los que les daba el micrófono cuando cantaban, y luego les respondía: "Che Gorila, che Gorila, no te lo decimos más, si la tocan a Cristina, qué quilmobo se va a armar". Incluso, dedicó unos instantes enseñándoles una canción venezolana en homenaje al difunto Hugo Chávez.
En todo momento, Cristina remarcó la importancia de la historia y señaló a los jóvenes que la alentaban como el futuro. "Porque volvemos a ser un país viable es que nos quieren tumbar, después discutamos todo", lanzó. "Es la salida para el futuro", dijo.
"A pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros muertos los desaparecidos / No nos han vencido", empezó a cantar la JP. Y la mandataria les respondió: "Vieron, no nos han vencido porque con la historia no se puede, que un joven de esos haya estado 30 años después sentado en el sillón de Rivadavia es la mejor muestra".
Fue entonces cuando una bandera de Palestina que flameaba por el patio de la Casa Rosada llamó la atención de la Presidenta que con una frase se introdujo de lleno en el conflicto bélico de la Franja de Gaza. "Deberían aprender que nunca en la historia ningún pueblo pudo exterminar a otro", enfatizó, al tomar postura en contra del avance israelí.
Antes, había comparado los misiles que lanza Israel en Gaza con "los misiles financieros" que le tira el mercado internacional a la Argentina. Allí repasó a otro de los temas de agenda que inauguró en la jornada postdefault: la sucesión presidencial.
"Un dirigente es el que comprende la historia, no el que le están diciendo saludá así, saludá asá, porque para mí hubiera sido muy fácil ahora firmar cualquier cosa y después irme, por eso, esos que quieren llegar acá y más que dirigentes son actores de reparto", lanzó, en el segundo tiro por elevación a Sergio Massa.
Ya en su tercer discurso consecutivo ante los militantes, volvió a interactuar con los jóvenes. "Quiero agradecerles a ustedes, que son el futuro, por confiar y venir a apoyar este proyecto de país", dijo. "Esta compañera, que no es la presidenta, es la compañera Cristina siempre va a estar, nunca voy a dejar de querer a mi patria de jugarme por mi patria, lo digo como militante, como una de ustedes y junto a ustedes", afirmó.
"Tengo una inmensa esperanza en los jóvenes universitarios, militantes, trabajadores, científicos, los que en definitiva tienen el verdadero compromiso del cambio y la transformación", dijo, para volver a hablar del expresidente: "Néstor fue un hijo de la crisis del 2001. Si no hubiera sucedido el agotamiento de un ciclo como el del neoliberalismo, no sé si se hubiera dado la posibilidad que un joven de su generación hubiera llegado a este lugar".
Allí, luego de pasar por el Salón Malvinas Argentinas, volvió a referirse a la sucesión presidencial. "A cualquiera que quiera ocupar este lugar le digo que tiene que venir con un proyecto de nación, con las ansias de agudizar al cambio para que todos tengan derecho a la salud, la vivienda, la jubilación, el trabajo, el empleo; en un mundo complejo que le va a tocar vivir", subrayó. "Esto no va a ser para improvisados, no va a ser para alguien que hable bonito", concluyó.
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