Ignacio Isla, Tomás Fagioli y Lucas Ayala comenzarán a trabajar con el plantel profesional desde el 15 de junio. Los tres defensores llegan para potenciar un sector donde el Tatengue apostó fuerte por los juveniles durante el Apertura.
Martes 15 de Julio de 2014 - 17:34 hs
Por los problemas económicos, Lázaro Báez retiró a su equipo de los torneos de la AFA
El sueño ya no podrá ser. No es su mejor momento y está en esos tiempos en los que uno debe priorizar y resignar caprichos. Su relación con el gobierno nacional ya no es lo que era y su situación económica tampoco. El empresario santacruceño, Lázaro Báez, pasó de la bonanza económica a un conveniente ostracismo y complicaciones financieras. Ahora, Báez, investigado por el lavado de dinero de u$s50 millones, decidió que su equipo de fútbol, Boca de Río Gallegos, deje de participar del torneo de ascenso de la AFA por no contar con el presupuesto necesario. Ya no es lo que era.
Ayer por la noche, la comisión directiva del club riogalleguense informó que dejará de participar del Torneo Argentino B de fútbol, la cuarta categoría divisional de la Asociación del Fútbol Argentino. A comienzos de julio, el equipo de Báez decidió no aceptar la invitación de la AFA para subir una categoría y sumarse al Torneo Argentino A de transición, que lo hubiese dejado en las puertas de un ascenso a la B Nacional. Esta decisión se da en el medio de complicaciones económicas que están afrontando todas las empresas de Báez, en coincidencia con su situación judicial en los tribunales federales de Comodoro Py.
Entre 2008 y 2009, en coincidencia con el mejor momento de la relación entre el empresario y el matrimonio Kirchner, Boca de Río Gallegos consigue su primer campeonato local y con ello, la clasificación a los torneos de ascenso de AFA. El resto fue cuestión de tiempo. En un año y medio el xeneize riogalleguense ascendió al Argentino B, dando un paso histórico en la historia del fútbol santacruceño. Báez agarró un club sin actividad social y muerto en materia deportiva. A fuerza de inversión económica e inyección de capitales procedentes del pool de empresas constructoras, el Boca sureño empezó a manejar un presupuesto insólito y extraño para el fútbol patagónico. Así llegó al Argentino B, donde invirtió poco más de 2 millones de pesos por campeonato, profesionalizando a todo su plantel con refuerzos de todo el país y con jugadores con experiencia en la divisional. Pero si la pelotita no entra, no hay millones que lo logren. Llegó a las instancias finales pero nunca pudo ascender, luego alternó temporadas buenas y malas, flotando en la intrascendencia. En 2009, gracias a los contactos de Báez, Boca llegó a jugar un partido amistoso con Racing Club de Avellaneda y en 2011 llegó a su nivel máximo de exposición cuando se inauguró en Río Gallegos la nueve sede del club, que se encargó de construir la empresa Austral Construcciones, la constructora insignia de Báez. De la ceremonia de inauguración participaron el presidente de la AFA, Julio Grondona, autoridades del Consejo directivo; funcionarios nacionales y la presidente de la Nación, que además fue nombrada madrina de la institución. Lázaro nunca ocultó su pertenencia al club e incluso dejó en manos de su hijo Martín la toma de decisiones.
Cristina Kirchner, Julio Grondona y el gobernador Daniel Peralta en la sede de Boca de Río Gallegos
Durante cinco años, el equipo de Báez llegó a contar con más de 20 jugadores contratados especialmente para jugar en Río Gallegos y un nivel profesional de primera línea, sin apoyo privado, en una categoría donde cada peso invertido es un peso que no vuelve: no hay contratos publicitarios y los clubes deben autofinanciarse. En poco tiempo, Boca se transformó en "el equipo de los Kirchner", sin embargo nada de eso sirvió para conseguir triunfos deportivos. Desde el año pasado el recorte de gastos empezó de manera profunda y hoy, con el rumor de un posible llamado a quiebra de gran parte de sus empresas y acorralado por la Justicia federal, el tiempo del dinero disponible se terminó.
La relación entre el empresario y la familia Kirchner fue enfriándose con el correr de los meses. Hoy el diálogo es casi nulo y las empresas de Báez, en su mayoría contratistas del Estado nacional, no están ingresando a nuevas licitaciones que le permitan, por lo menos, una tranquilidad transitoria. El principal socio histórico de Báez, y uno de los fundadores de Austral Construcciones, Leonardo Gotti, vendió su parte en la estructura empresarial y terminó su participación. Una de las posibilidades que se analiza en el entorno del hombre fuerte santacruceño es vender el pool de empresas completo a capitales chinos, pero por ahora las negociaciones están abiertas. El recorte de personal y las demoras en el pago de salarios ya se transformó en una postal habitual por estos días en las firmas del grupo Austral Construcciones.
Se terminó el sueño de Báez de tener un equipo en la elite del fútbol argentino y la decisión ya fue anunciada a la AFA. Los problemas hoy son otros y requieren una atención especial: no hay tiempo para la pelotita, ni dinero, se terminó lo que se daba.
Ayer por la noche, la comisión directiva del club riogalleguense informó que dejará de participar del Torneo Argentino B de fútbol, la cuarta categoría divisional de la Asociación del Fútbol Argentino. A comienzos de julio, el equipo de Báez decidió no aceptar la invitación de la AFA para subir una categoría y sumarse al Torneo Argentino A de transición, que lo hubiese dejado en las puertas de un ascenso a la B Nacional. Esta decisión se da en el medio de complicaciones económicas que están afrontando todas las empresas de Báez, en coincidencia con su situación judicial en los tribunales federales de Comodoro Py.
Entre 2008 y 2009, en coincidencia con el mejor momento de la relación entre el empresario y el matrimonio Kirchner, Boca de Río Gallegos consigue su primer campeonato local y con ello, la clasificación a los torneos de ascenso de AFA. El resto fue cuestión de tiempo. En un año y medio el xeneize riogalleguense ascendió al Argentino B, dando un paso histórico en la historia del fútbol santacruceño. Báez agarró un club sin actividad social y muerto en materia deportiva. A fuerza de inversión económica e inyección de capitales procedentes del pool de empresas constructoras, el Boca sureño empezó a manejar un presupuesto insólito y extraño para el fútbol patagónico. Así llegó al Argentino B, donde invirtió poco más de 2 millones de pesos por campeonato, profesionalizando a todo su plantel con refuerzos de todo el país y con jugadores con experiencia en la divisional. Pero si la pelotita no entra, no hay millones que lo logren. Llegó a las instancias finales pero nunca pudo ascender, luego alternó temporadas buenas y malas, flotando en la intrascendencia. En 2009, gracias a los contactos de Báez, Boca llegó a jugar un partido amistoso con Racing Club de Avellaneda y en 2011 llegó a su nivel máximo de exposición cuando se inauguró en Río Gallegos la nueve sede del club, que se encargó de construir la empresa Austral Construcciones, la constructora insignia de Báez. De la ceremonia de inauguración participaron el presidente de la AFA, Julio Grondona, autoridades del Consejo directivo; funcionarios nacionales y la presidente de la Nación, que además fue nombrada madrina de la institución. Lázaro nunca ocultó su pertenencia al club e incluso dejó en manos de su hijo Martín la toma de decisiones.
Cristina Kirchner, Julio Grondona y el gobernador Daniel Peralta en la sede de Boca de Río Gallegos
Durante cinco años, el equipo de Báez llegó a contar con más de 20 jugadores contratados especialmente para jugar en Río Gallegos y un nivel profesional de primera línea, sin apoyo privado, en una categoría donde cada peso invertido es un peso que no vuelve: no hay contratos publicitarios y los clubes deben autofinanciarse. En poco tiempo, Boca se transformó en "el equipo de los Kirchner", sin embargo nada de eso sirvió para conseguir triunfos deportivos. Desde el año pasado el recorte de gastos empezó de manera profunda y hoy, con el rumor de un posible llamado a quiebra de gran parte de sus empresas y acorralado por la Justicia federal, el tiempo del dinero disponible se terminó.
La relación entre el empresario y la familia Kirchner fue enfriándose con el correr de los meses. Hoy el diálogo es casi nulo y las empresas de Báez, en su mayoría contratistas del Estado nacional, no están ingresando a nuevas licitaciones que le permitan, por lo menos, una tranquilidad transitoria. El principal socio histórico de Báez, y uno de los fundadores de Austral Construcciones, Leonardo Gotti, vendió su parte en la estructura empresarial y terminó su participación. Una de las posibilidades que se analiza en el entorno del hombre fuerte santacruceño es vender el pool de empresas completo a capitales chinos, pero por ahora las negociaciones están abiertas. El recorte de personal y las demoras en el pago de salarios ya se transformó en una postal habitual por estos días en las firmas del grupo Austral Construcciones.
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