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Viernes 13 de Junio de 2014 - 18:45 hs
Chagas, un mal siempre vigente en la Argentina
Integra el grupo de las llamadas \\"enfermedades olvidadas\\", asociadas a la pobreza y a la falta de inversión por parte de la industria de la salud. En Argentina la padecen un millón y medio de personas.
Actualizado: Sábado 12 de Marzo de 2016 - 22:29 hs
El mal de chagas es una enfermedad que para millones de argentinos forman parte de su paisaje y de su entorno. Forma parte de un triste y célebre grupo de las llamadas "enfermedades olvidadas", aquellas asociadas con la pobreza y poco estratégicas y rentables para la inversión en investigación por parte de la industria de la salud, por lo que el destino de los enfermos y de la población de riesgo queda librado únicamente a la atención del Estado.
En 2012 se formó una especie de "escuadrón internacional" para darles batalla final a estas enfermedades comandado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) e integrado por entidades no gubernamentales, gobiernos de diferentes países y un grupo de laboratorios farmacéuticos.
En una primera etapa, las enfermedades que se buscan erradicar son la dracunculiasis, la filariasis linfática, el tracoma, la enfermedad del sueño y la lepra, y controlar las geohelmintiasis, la esquistosomiasis, la oncocercosis, la enfermedad de Chagas y la leishmaniasis visceral.
El Chagas es una enfermedad causada por un parásito llamado trypanosoma cruzi, que puede vivir en la sangre y en los tejidos de personas y animales y en el tubo digestivo de unos insectos conocidos en Argentina como vinchucas o chinches.
Puede afectar el corazón o el sistema digestivo de las personas que la padecen, produciendo diferentes grados de invalidez o inclusive la muerte.
Es una de las endemias más expandidas en América Latina.
Cristian von Shulz, director médico de Sanofi Argentina, explica a Infobae: "Hay personas con Chagas en todo el país debido a que, además de la transmisión vectorial, las migraciones humanas y la existencia de otras vías de transmisión distribuyen la enfermedad a lo largo de todo el territorio".
Las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud señalan que en todo el mundo, pero principalmente en América Latina, unos 10 millones de personas se encuentran infectadas.
En Argentina se calcula que un millón y medio de personas tienen Chagas, o sea un 4% de la población del país. Esto lo constituye como uno de los principales problemas de salud pública.
Transmisión y síntomas
La forma más frecuente de contagio es por la picadura de la vinchuca o chinche infectada con los parásitos del Chagas. Esta forma de transmisión se denomina vectorial.
La vinchuca, cuando pica a una persona para alimentarse de su sangre, defeca y deposita dichos parásitos en la piel. Al rascarse la picadura, la persona los introduce en su cuerpo. Si la picadura fue cerca del ojo y la persona se lo frota, puede aparecer el síntoma del "ojo en compota". Pero no siempre se manifiestan síntomas.
También existen otras dos vías de transmisión, aunque menos frecuentes en nuestro país gracias a los controles que se implementan en los establecimientos de salud:
Vía congénita, por transmisión de madre a hijo durante el embarazo.
Vía transfusional, a través de la transfusión de sangre donada por una persona con Chagas, o a través de un trasplante de órgano.
Durante la primera fase, que comienza luego de haber contraído el parásito y dura entre 15 y 60 días, la enfermedad puede presentar los siguientes síntomas: fiebre, diarrea, dolor de cabeza, cansancio, irritabilidad, vómitos, falta de apetito y malestar general.
Luego, en una segunda etapa al cabo de 20 o 30 años, puede afectar al corazón y en menor medida a los sistemas digestivo y nervioso, provocando distintos grados de invalidez e inclusive la muerte si no es tratada a tiempo con la medicación adecuada.
En 2012 se formó una especie de "escuadrón internacional" para darles batalla final a estas enfermedades comandado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) e integrado por entidades no gubernamentales, gobiernos de diferentes países y un grupo de laboratorios farmacéuticos.
En una primera etapa, las enfermedades que se buscan erradicar son la dracunculiasis, la filariasis linfática, el tracoma, la enfermedad del sueño y la lepra, y controlar las geohelmintiasis, la esquistosomiasis, la oncocercosis, la enfermedad de Chagas y la leishmaniasis visceral.
El Chagas es una enfermedad causada por un parásito llamado trypanosoma cruzi, que puede vivir en la sangre y en los tejidos de personas y animales y en el tubo digestivo de unos insectos conocidos en Argentina como vinchucas o chinches.
Puede afectar el corazón o el sistema digestivo de las personas que la padecen, produciendo diferentes grados de invalidez o inclusive la muerte.
Es una de las endemias más expandidas en América Latina.
Cristian von Shulz, director médico de Sanofi Argentina, explica a Infobae: "Hay personas con Chagas en todo el país debido a que, además de la transmisión vectorial, las migraciones humanas y la existencia de otras vías de transmisión distribuyen la enfermedad a lo largo de todo el territorio".
Las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud señalan que en todo el mundo, pero principalmente en América Latina, unos 10 millones de personas se encuentran infectadas.
En Argentina se calcula que un millón y medio de personas tienen Chagas, o sea un 4% de la población del país. Esto lo constituye como uno de los principales problemas de salud pública.
Transmisión y síntomas
La forma más frecuente de contagio es por la picadura de la vinchuca o chinche infectada con los parásitos del Chagas. Esta forma de transmisión se denomina vectorial.
La vinchuca, cuando pica a una persona para alimentarse de su sangre, defeca y deposita dichos parásitos en la piel. Al rascarse la picadura, la persona los introduce en su cuerpo. Si la picadura fue cerca del ojo y la persona se lo frota, puede aparecer el síntoma del "ojo en compota". Pero no siempre se manifiestan síntomas.
También existen otras dos vías de transmisión, aunque menos frecuentes en nuestro país gracias a los controles que se implementan en los establecimientos de salud:
Vía congénita, por transmisión de madre a hijo durante el embarazo.
Vía transfusional, a través de la transfusión de sangre donada por una persona con Chagas, o a través de un trasplante de órgano.
Durante la primera fase, que comienza luego de haber contraído el parásito y dura entre 15 y 60 días, la enfermedad puede presentar los siguientes síntomas: fiebre, diarrea, dolor de cabeza, cansancio, irritabilidad, vómitos, falta de apetito y malestar general.
Luego, en una segunda etapa al cabo de 20 o 30 años, puede afectar al corazón y en menor medida a los sistemas digestivo y nervioso, provocando distintos grados de invalidez e inclusive la muerte si no es tratada a tiempo con la medicación adecuada.
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