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Martes 10 de Junio de 2014 - 21:35 hs
Colombia inicia un diálogo de paz con la segunda guerrilla del país
El Gobierno de Colombia anunció este martes que ha iniciado un diálogo de paz con la segunda guerrilla del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN). En un comunicado conjunto, ambas partes informan de que, desde 2013, han mantenido “una serie de contactos y reuniones”. El documento, publicado en la página web de la Presidencia de Colombia, define como “fase exploratoria” el estado actual del diálogo y precisa que el objetivo es “acordar una agenda y el diseño del proceso que haga viable el fin del conflicto, y la construcción de la paz estable y duradera para Colombia”.
Después del comunicado, el presidente Juan Manuel Santos, en una alocución desde la casa presidencial, precisó que tomó la decisión de anunciar que su gobierno estaba en contactos con el ELN “porque el proceso (de paz con las FARC) está en su fase final”, dado que ya se ha llegado a acuerdos en tres de los cinco puntos de la agenda acordada. Para Santos, el conflicto armado es solo uno e involucra a las dos guerrillas, por eso “no puede haber dos modelos de dejación de armas, ni dos procesos de refrendación, ni dos ejercicios de esclarecimiento de la verdad”.
El mandatario explicó que hasta que no se supere esta fase exploratoria, donde se definirá la agenda a negociar y las condiciones en las que se daría el nuevo proceso de paz, no se iniciará una mesa formal de conversaciones con el ELN. Aun así, advirtió que, como sucede con las FARC, este proceso se haría en un lugar fuera de Colombia, “sin cese al fuego bilateral, sin despejar ni un milímetro del territorio nacional y sin desmilitarización de ningún tipo”.
Cuando la negociación de paz con las FARC, iniciada en noviembre de 2012 y que se desarrolla en La Habana, se ha convertido en el eje de las elecciones presidenciales del domingo, el ELN busca participar en un proceso similar. En el documento consta que, hasta ahora, lo único pactado es que las conversaciones “incluirán los puntos de víctimas y participación de la sociedad”, un gesto hacia la población que emula el proceso de La Habana, desde donde se insiste en que las víctimas están en el centro del diálogo.
El Gobierno y el ELN se dirigen a “Colombia y a la comunidad internacional” para expresar la “voluntad recíproca” de establecer una “mesa de conversaciones”, en un anuncio muy similar al que se hizo cuando arrancó la negociación con las FARC, y agradecen “la buena voluntad y compromiso” de Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, Noruega y Venezuela en el “acompañamiento y garantías de este proceso”.
El ELN nació casi a la par con las FARC, en julio de 1964, con una ideología que mezcla cristianismo, marxismo y nacionalismo radical. Hoy las autoridades calculan que tienen cerca de 1.500 miembros, después de que entre 1995 y 2002 se redujera su fuerza en un tercio golpeados por el Ejército.
No es la primera vez que esta guerrilla inicia diálogos de paz. Lo hizo antes de llegar Juan Manuel Santos al poder y durante la presidencia de Álvaro Uribe. Incluso en el 2000, durante el fallido proceso de paz con las FARC en El Caguán, intentaron presionar con acciones militares para que el Gobierno les otorgara una zona desmilitarizada igual que hizo con la principal guerrilla del país.
En el último año también trataron de llamar la atención de Santos y, a los pocos meses de iniciarse el proceso de paz con la FARC, hicieron públicos una serie de secuestros, una de sus prácticas habituales, particularmente odiada por los colombianos. Buscaban presionar para que también se iniciara con ellos un diálogo. A inicios de 2013, liberaron a dos alemanes y luego a cinco contratistas de una multinacional minera y a través de comunicados, enfatizaron que estaban dispuestos “a dialogar con el Estado para construir soluciones no militares”. Ahora, en este documento conjunto, las partes dicen aspirar a lograr “el fin del conflicto y construir un país en paz y equidad”.
Desde el inicio de las negociaciones con las FARC, varios sectores políticos y sociales habían pedido que se iniciara también un diálogo con el ELN, ya que consideran que para que haya una paz completa se necesita que las dos guerrillas dejen las armas.
Después del comunicado, el presidente Juan Manuel Santos, en una alocución desde la casa presidencial, precisó que tomó la decisión de anunciar que su gobierno estaba en contactos con el ELN “porque el proceso (de paz con las FARC) está en su fase final”, dado que ya se ha llegado a acuerdos en tres de los cinco puntos de la agenda acordada. Para Santos, el conflicto armado es solo uno e involucra a las dos guerrillas, por eso “no puede haber dos modelos de dejación de armas, ni dos procesos de refrendación, ni dos ejercicios de esclarecimiento de la verdad”.
El mandatario explicó que hasta que no se supere esta fase exploratoria, donde se definirá la agenda a negociar y las condiciones en las que se daría el nuevo proceso de paz, no se iniciará una mesa formal de conversaciones con el ELN. Aun así, advirtió que, como sucede con las FARC, este proceso se haría en un lugar fuera de Colombia, “sin cese al fuego bilateral, sin despejar ni un milímetro del territorio nacional y sin desmilitarización de ningún tipo”.
Cuando la negociación de paz con las FARC, iniciada en noviembre de 2012 y que se desarrolla en La Habana, se ha convertido en el eje de las elecciones presidenciales del domingo, el ELN busca participar en un proceso similar. En el documento consta que, hasta ahora, lo único pactado es que las conversaciones “incluirán los puntos de víctimas y participación de la sociedad”, un gesto hacia la población que emula el proceso de La Habana, desde donde se insiste en que las víctimas están en el centro del diálogo.
El Gobierno y el ELN se dirigen a “Colombia y a la comunidad internacional” para expresar la “voluntad recíproca” de establecer una “mesa de conversaciones”, en un anuncio muy similar al que se hizo cuando arrancó la negociación con las FARC, y agradecen “la buena voluntad y compromiso” de Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, Noruega y Venezuela en el “acompañamiento y garantías de este proceso”.
El ELN nació casi a la par con las FARC, en julio de 1964, con una ideología que mezcla cristianismo, marxismo y nacionalismo radical. Hoy las autoridades calculan que tienen cerca de 1.500 miembros, después de que entre 1995 y 2002 se redujera su fuerza en un tercio golpeados por el Ejército.
No es la primera vez que esta guerrilla inicia diálogos de paz. Lo hizo antes de llegar Juan Manuel Santos al poder y durante la presidencia de Álvaro Uribe. Incluso en el 2000, durante el fallido proceso de paz con las FARC en El Caguán, intentaron presionar con acciones militares para que el Gobierno les otorgara una zona desmilitarizada igual que hizo con la principal guerrilla del país.
En el último año también trataron de llamar la atención de Santos y, a los pocos meses de iniciarse el proceso de paz con la FARC, hicieron públicos una serie de secuestros, una de sus prácticas habituales, particularmente odiada por los colombianos. Buscaban presionar para que también se iniciara con ellos un diálogo. A inicios de 2013, liberaron a dos alemanes y luego a cinco contratistas de una multinacional minera y a través de comunicados, enfatizaron que estaban dispuestos “a dialogar con el Estado para construir soluciones no militares”. Ahora, en este documento conjunto, las partes dicen aspirar a lograr “el fin del conflicto y construir un país en paz y equidad”.
Desde el inicio de las negociaciones con las FARC, varios sectores políticos y sociales habían pedido que se iniciara también un diálogo con el ELN, ya que consideran que para que haya una paz completa se necesita que las dos guerrillas dejen las armas.
Fuente: El País
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