LT10 - En Barrio Candioti

Jueves 26 de Diciembre de 2013 - 09:53 hs

Quiso matar a su ex empleadora, la apresaron y confesó

Sucedió el 24 de diciembre en el interior de una finca de Chacabuco al 1.300. Una ex empleada, enojada por el motivo del despido, intentó asesinarla con puñaladas y golpes de martillo.

 Este miércoles, a mitad de la madrugada y durante los festejos de la Navidad, el jefe de la seccional 3° de Santa Fe, comisario Juan Carlos Hamsik y sus subordinados, apresaron a una joven de 21 años, imputada de tentativa de homicidio contra una mujer de 38 que fuera su empleadora, en un historia de locura y sangre que no terminó en un crimen solo por casualidad.

La mujer arrestada preventivamente y trasladada desde el costero distrito de Alto Verde hasta la sede de la comisaría 3° ubicada en Lavalle y Mitre del barrio Candioti de la ciudad de Santa Fe, no solo asumió la autoría de sus hechos, sino que además abundó en los detalles escabrosos que rodearon un episodio difícil de encuadrar en los casos cotidianos de la crónica de los casos policiales.



Una joven de 21 años, que luego fuera identificada como S. B., arribó hasta el domicilio particular de su ex empleadora para reclamarle algunas cuestiones relacionadas con su despido.

La trabajadora le dejó bien claro a la dueña de casa que ella jamás se llevó ningún objeto de valor de su propiedad, y que hasta sus oidos llegó esa especie. Asumió que si el despido tenía que ver con su forma de trabajar lo aceptaría, pero no con un hecho delictual o de infidelidad en el cuidado de las cosas.

Decidió asesinarla

La cuestión suscitada entre ambas mujeres fue solamente verbal hasta que por cuestiones que son materia de investigación policial y judicial, la empleada, S. B. de 21 años, la emprendió con un cuchillo con cortes y con puñaladas contra su ex empleadora, que resistió el embate como pudo, pero quedó severamente lastimada, ya que posteriormente los médicos del hospital Cullen, contabilizarían entre 15 y 20 puñaladas en distintas partes del cuerpo de la víctima.

Locura total e infinita

La agresora, cuando ya promediaba la mañana, y al ver que la víctima continuaba con vida, decidió ir buscar un martillo y la golpeó con insistencia varias veces en la cabeza, para ver si de esa forma lograba terminar con la vida de S. B. de 38 años (las iniciales coinciden con las de la agresora), a esa altura gravemente herida y completamente ensangrentada.

Cambió de idea: no la mataría
Pero, después de pasado el mediodía, y al ver que la víctima de semejantes ataques aún estaba con vida, la agresora tuvo un súbito arrepentimiento, o por lo menos eso es lo que le hizo saber a los oficiales sumariantes de la comsiaría 3°, y decidió hacer algo para salvarle la vida.

Quiso aliviarle el dolor

Entonces, hubo un diálogo entre la víctima, ya casi agonizante a esa altura, y su agresora. Esta última decidió que buscaría pastillas para aliviarle el dolor. Buscó un vaso, lo llenó con agua, y le dio las dos grageas que mitigarían semejante sufrimiento.

Le dijo: “Terminá conmigo”

La ahora detenida dijo que la víctima le pidió que la matara de una vez por todas, y entonces ella decidió cortarle las venas de las muñecas a la víctima. Después, casi convencida que la víctima fallecería como consecuencia de todo el horror que tuvo que soportar, decidió tomar las llaves, cerró las puertas de la vivienda de calle Chacabuco al 1.300 del barrio Candioti, y se fue.

Investigación policial y arresto

A las nueve de la noche, llegó el padre de la víctima S. B. de 38 años, ayudó a su hija, denunció el caso a la Policía, y cuando llegó el comisario Hamsik a la finca de Chacabuco al 1.300 la víctima alcanzó a decirle: “Fue Soledad, la empleada”. Después, los policías investigaron el caso, apresaron a S. B. de 21 años, y ella asumió el hecho. Le incautaron un cuchillo y dijo que tiró la ropa ensangrentada al río.