Sucesos - drogas

Martes 12 de Septiembre de 2017 - 09:58 hs

Actualizado: Viernes 15 de Septiembre de 2017 - 10:34 hs

Mulas, el eslabón más débil del narcotráfico

En el tráfico de drogas, las mulas, siendo a veces mujeres embarazadas, son envases reemplazables.

Las “mulas”, “burros” o “burriers” muestran uno de los rostros más tristes del narcotráfico. Son hombres y mujeres (no siempre pobres, no siempre latinoamericanos) que, a cambio de un puñado de dólares, se tragan cápsulas con cocaína para llevarlas de un continente a otro.

Si una sola explota, morirán en medio de fuertes dolores. Si fallecen mientras las están ingiriendo, los narcotraficantes les abren el tórax en cruz para recuperar su mercancía. Es lo único que importa. También las pueden introducir en el ano, en la vagina, en implantes mamarios. Cada “mula” puede transportar, en promedio, ochenta cápsulas, aunque el récord mundial se registró en Argentina, en donde una persona detenida evacuó durante treinta horas 298 cápsulas de la droga, que se había metido por todos los orificios posibles de su cuerpo.

Detuvieron a tres personas con 150 cápsulas de cocaína en el estómago

La organización Open Society denunció en 2012 que, en los últimos cinco años, la población penitenciaria femenina de América Latina había aumentado casi al doble, de cuarenta mil a setenta y cuatro mil presas. La inmensa mayoría cumplía condenas por delitos menores relacionados con el narcotráfico, principalmente por ser “mulas”, uno  de los eslabones más vulnerables de la larga cadena narco que vuelve millonarios a muy pocos.

¿Quiénes son los elegidos?

Por lo general, a la hora de realizar la reclutación de mulas, desde el narcotráfico se busca a personas de muy bajos recursos y pobreza, en situaciones de gran vulnerabilidad, marginalidad, desesperación y falta de percepción de oportunidades para salir adelante, entre otros factores. 

Al aceptar transportar drogas se convierten en delincuentes a la vez que son víctimas de organizaciones criminales que se abusan de las condiciones en que viven las personas que acceden a este tipo de actividad. Les dan la seguridad de que no es una actividad peligrosa y que está todo arreglado. Los engañan y prometen condiciones de seguridad que luego no se cumplen.

¿Qué son las mulas y cómo actúan?

Y no siempre acceden voluntariamente. Muchas veces son engañados, extorsionados para que concreten la tarea, obligándolos a llevar las drogas por la fuerza y bajo amenaza sobre sí mismo o su familia. En otros casos son víctimas de redes de trata de personas.

Un dato no menor es que la seguridad de los aeropuertos cuenta con un Escáner corporal, que detecta las cápsulas dentro del organismo, por lo cual no es casual que muchas de las mulas sean mujeres embarazadas, a quienes no las pueden someter a los rayos X, por lo cual es más difícil que sean detenidas. Son como un “envase” perfecto, aunque el más débil y físicamente comprometido.

Fuente: psicologiaymente / perfil.com / lavoz /lt10