Lula con un fuerte discurso contra las presiones de EE. UU
El presidente de Brasil lanzó una enfática defensa de la soberanía brasileña y criticó cualquier intento de interferencia extranjera de cara a las elecciones del próximo 4 de octubre
El presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva utilizó este martes la tribuna de las Naciones Unidas para lanzar una enfática defensa de la soberanía brasileña y advertir contra cualquier intento de interferencia extranjera. El mandatario se expresó en ese sentido cuando faltan menos de dos semanas para unas elecciones presidenciales que se anticipan muy ajustadas y en el marco de un clima de tensión con Washington.
“Brasil no es el patio trasero de nadie”, afirmó Lula ante la Asamblea General, al abrir la ronda de discursos de jefes de Estado. Aunque no mencionó directamente a Donald Trump, buena parte de sus mensajes parecieron dirigidos a Estados Unidos. Lula cuestionó la división del planeta en áreas de influencia, rechazó las presiones económicas y militares y advirtió que Brasil no permitirá que actores internos o externos condicionen las elecciones del próximo 4 de octubre.
“Necesitamos aliados para promover el desarrollo común. Dividir el mundo en zonas de influencia neocoloniales es una medida anacrónica”, afirmó. Y llevó luego el mensaje al terreno electoral: “No permitiremos que los enemigos de la democracia, internos y externos, atenten contra la voluntad popular. La democracia brasileña pertenece a los brasileños”.
Las relaciones entre Brasilia y Washington atravesaron fuertes turbulencias durante la campaña. La administración Trump impuso en julio aranceles del 25% a parte de los productos brasileños, además de otros gravámenes, en una disputa que rápidamente se convirtió en un tema electoral. Brasil consideró injustificadas las medidas, mientras Washington las vinculó, entre otras cuestiones, con prácticas comerciales que considera desleales.
Desde la ONU, Lula amplió el cuestionamiento. Defendió el sistema de pagos instantáneos Pix, rechazó el uso de aranceles como instrumento de presión y sostuvo que su país seguirá decidiendo de manera autónoma sus políticas económicas, comerciales y de seguridad. “Brasil continuará siendo un país soberano. Nadie, nadie nos apartará de este camino”, afirmó.