Morosidad: más de la mitad de los casos son irrecuperables

En julio, 3,8 millones de los 5,9 millones de morosos fueron ubicados en la categoría más crítica. Aunque aumentaron las refinanciaciones, los analistas anticipan una recuperación lenta y mayores filtros para obtener nuevos préstamos.

Más de la mitad de las personas con deudas en mora fueron calificadas como “irrecuperables” durante julio. El dato incluye obligaciones con entidades financieras y no financieras, y anticipa un escenario de mayor cautela para el otorgamiento de créditos.

Según un relevamiento de la consultora 1816, 3,8 millones de personas se encontraban en Situación 5 —con atrasos superiores a un año— sobre un total de 5,9 millones de morosos.

La irregularidad en los créditos bancarios otorgados a las familias también subió del 12,8 % al 12,9 % en julio, después de una leve mejora durante junio. El incremento no respondió a un aumento del dinero adeudado, sino a una caída del volumen total de préstamos.

La calificación de “irrecuperable” no significa que la deuda desaparezca. Por el contrario, deja una marca en el historial de la persona y dificulta su regreso inmediato al sistema financiero, incluso después de regularizar los pagos pendientes.

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Refinanciar no garantiza nuevos préstamos

Ante el crecimiento de la morosidad, los bancos comenzaron a ofrecer alternativas para reordenar las deudas. Los créditos refinanciados ya representan el 3,7 % del financiamiento total a los hogares, el nivel más alto registrado en décadas.

Sin embargo, recuperar una buena calificación crediticia demanda varios meses. Una persona con atrasos de entre seis meses y un año tarda, como mínimo, cinco meses en dejar de ser considerada morosa después de refinanciar. Para quienes acumulan demoras superiores a un año, el proceso puede extenderse durante al menos ocho meses.

Desde una entidad bancaria explicaron que la refinanciación puede ayudar a recomponer la capacidad de pago, pero aclararon que “no genera crédito nuevo por sí sola”. Su principal función es permitir que el cliente ordene sus compromisos y permanezca dentro del sistema.

El deterioro también impactó en los balances de las entidades. Hasta junio, el sistema financiero había dado de baja de sus activos unos $3,3 billones correspondientes a préstamos en pesos considerados incobrables, según un informe de EcoGo. Esa cifra representó el 3,26 % de todos los créditos otorgados, incluyendo los denominados en dólares.

Tasas elevadas y mayores controles

La consecuencia más inmediata para quienes necesiten financiamiento será un acceso más selectivo. Los bancos podrían exigir mejores antecedentes, reducir los montos disponibles o limitar los préstamos destinados a perfiles considerados riesgosos.

Ese riesgo también se traslada a las tasas. En agosto, la Tasa Efectiva Anual de los préstamos personales bancarios llegó al 89,2 %, mientras que en las entidades no financieras alcanzó el 244 %. Ambos niveles quedaron ampliamente por encima de la inflación interanual del 33,8 %.

Los especialistas consideran que las refinanciaciones permitirán bajar gradualmente la morosidad, pero no esperan una rápida expansión del financiamiento. La recuperación dependerá de que los deudores sostengan los nuevos planes de pago y de que las tasas comiencen a descender.

En este escenario, es difícil que el crédito vuelva a crecer con la intensidad observada en 2024. La tendencia apunta hacia un mercado más restringido, con préstamos destinados a menos personas y evaluaciones más exigentes antes de cada aprobación.