El día que Colón empezó a construir la leyenda del Cementerio de los Elefantes
El 8 de septiembre de 1964, Colón venció 2-0 a la Selección Argentina y protagonizó otra hazaña en Santa Fe. Fue el capítulo que terminó de darle identidad a un apodo que todavía perdura.
Para entender por qué la cancha de Colón es conocida como el “Cementerio de los Elefantes”, hay que viajar más de seis décadas atrás. El 8 de septiembre de 1964, el Sabalero recibió a la Selección Argentina y consiguió una victoria que parecía difícil de imaginar: fue 2-0 ante un combinado nacional repleto de figuras.
Colón militaba por entonces en la Primera B, pero eso no le impidió plantarse ante uno de los equipos más importantes del continente y quedarse con una victoria histórica.
Un golpe contra la Selección
La Argentina que visitó Santa Fe contaba con futbolistas de enorme reconocimiento. Roberto Telch, Antonio Rattín, Alberto Rendo, Daniel Willington y Daniel Onega, entre otros, formaban parte de una selección que tenía nombres de sobra para imponer condiciones.
Sin embargo, aquella tarde el protagonista fue Colón. Ríos y Broggi marcaron los goles de un triunfo que quedó instalado para siempre en la memoria sabalera.
Pero aquella no fue una hazaña aislada.
El Santos de Pelé, el antecedente
Dos meses antes, Colón ya había conseguido un triunfo que recorrió el mundo: derrotó al Santos de Brasil, nada menos que el equipo encabezado por Pelé, una de las grandes figuras de la historia del fútbol.
La secuencia fue extraordinaria. Primero cayó el poderoso Santos y poco después fue el turno de la Selección Argentina.
De allí surgió una asociación que terminó convirtiéndose en leyenda: en la cancha de Colón también podían caer los grandes.
Con el paso de los años, el apodo de “Cementerio de los Elefantes” quedó definitivamente ligado al estadio Brigadier López y pasó a ser mucho más que una denominación popular.
Es parte de la identidad de Colón y el recuerdo de aquellas gestas de 1964, cuando un equipo que jugaba en la segunda categoría fue capaz de desafiar y derrotar a dos gigantes del fútbol sudamericano. Una historia que, más de 60 años después, los hinchas sabaleros todavía cuentan con orgullo.