Reclamo de la Iglesia por la morosidad: "No se puede decir 'que se arreglen'"
El titular de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo, exigió medidas para afrontar el crecimiento del endeudamiento familiar.
El titular de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo, envió hoy un fuerte mensaje al Gobierno por el alto nivel de morosidad de las familias que no pueden afrontar sus deudas.
En diálogo radial, el líder religioso trazó un paralelismo con la preocupación que mostró la Iglesia por la ludopatía online, una problemática que afecta especialmente a los más jóvenes y que lleva a sus familias a endeudarse para afrontar los créditos derivados del juego y las apuestas.
"Esta situación que se agrega, que es el tener por causa del uso de las billeteras electrónicas, por tener que ponerse en deudas para satisfacer algún ítem no deja de preocupar, y sus consecuencias... Lo que no se puede es tener una mirada superficial y menos decir 'no nos interesa' o 'que se arreglen'", expresó Colombo.
Sus declaraciones se oponen a la lectura que hacen en el Gobierno, donde atribuyen el incremento de las familias que no pueden afrontar sus deudas a las consecuencias del proceso electoral del año pasado y lo caracterizan como una cuestión que deben resolver "entre privados", mientras aseguran que el crecimiento de la morosidad tocó su techo en julio y comenzó a revertirse en agosto.
Colombo reclamó una solución vinculada a "poner criterios" para la contracción de deudas "o buscar la forma de discutir "cuánto del monto del sueldo de alguien se puede gastar o de qué manera se puede llegar a contraer una deuda".
"Hay deudas que son claramente leoninas al momento de contraerlas y otras que son a gotas, que uno se va quedando rápidamente en una situación muy desventajosa", sostuvo.
El crecimiento de la morosidad entre los privados agita la discusión política. Es que mientras el Gobierno niega que exista una crisis, la oposición en el Congreso impulsa diferentes proyectos que pretenden asistir a los endeudados y regular las condiciones bajo las que se otorga un crédito.
En el Gobierno interpretan estas iniciativas como un intento de la oposición por quebrar el equilibrio fiscal y "desestabilizar la economía". A su vez, sostienen que el crecimiento ya se está revirtiendo y descartan una intervención del Estado.