San Martín, el líder americano que trascendió las fronteras del país
La historiadora María Laura Tornay analizó en diálogo con LT10 la dimensión política y militar del general José de San Martín y destacó su visión sudamericana.
La conmemoración del Paso a la Inmortalidad del general José de San Martín vuelve a poner en primer plano a una de las figuras centrales de la historia argentina y sudamericana. A más de dos siglos de las campañas independentistas, su actuación continúa siendo objeto de análisis por la dimensión continental de su proyecto, su formación militar y su posterior alejamiento de la escena política rioplatense.
En diálogo con LT10, María Laura Tornay, integrante del Instituto de Historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), planteó que a San Martín no se lo puede pensar únicamente desde la historia argentina. Su actuación en Chile y Perú, y particularmente la estrategia desplegada para enfrentar al poder realista, permiten ubicarlo dentro de una perspectiva más amplia.
La historiadora explicó que San Martín y Manuel Belgrano fueron protagonistas de un mismo período y de luchas semejantes, aunque tuvieron recorridos diferentes. Mientras Belgrano tuvo una actuación más vinculada al espacio rioplatense, San Martín desarrolló una estrategia que excedió las fronteras de las Provincias Unidas. “San Martín, efectivamente, tiene esa connotación más sudamericana por su actuación en un espacio mucho más amplio”, sostuvo Tornay.
Esa dimensión continental también se explica por el objetivo de sus campañas. Según la historiadora, la liberación de Chile y Perú —y la posibilidad de extender ese proceso al Alto Perú— convirtió a San Martín en una figura vinculada a la construcción de un proyecto independentista que excedía a Buenos Aires.
Una formación militar en España
A diferencia de Belgrano, San Martín llegó al proceso revolucionario con una extensa formación militar. Había abandonado el ejército español en 1810, con el grado de teniente coronel, después de haber desarrollado prácticamente toda su carrera en la península ibérica.
Tornay destacó que su formación comenzó desde muy joven y no se limitó a lo estrictamente militar. “Él tuvo su formación militar completa en España”, explicó, y detalló que primero pasó por el Real Seminario de Nobles de Madrid, donde recibió formación en “latín, en francés, en poética, en retórica, en esgrima”, además de matemática, historia y geografía.
Luego desarrolló su carrera militar desde cadete hasta teniente coronel. Esa experiencia sería determinante cuando regresó al Río de la Plata en 1812 para incorporarse al proceso revolucionario.
Uno de sus primeros aportes fue la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, que para Tornay representó una señal clara de su compromiso con el proyecto independentista. “Mostró su convicción sobre el proyecto independentista”, afirmó.
La profesionalización militar fue, precisamente, uno de los principales aportes de San Martín a la revolución. En un territorio donde predominaban cuerpos de reclutamiento rápido y milicias, su experiencia permitió organizar tropas con una preparación diferente.
El plan para cruzar los Andes
La historiadora también explicó que la estrategia sanmartiniana surgió a partir de una evaluación concreta de las dificultades que presentaba el frente norte. Entre 1814 y 1815, San Martín y sus colaboradores entendieron que avanzar sobre el Perú por las provincias norteñas y el Alto Perú era extremadamente difícil debido a la fortaleza de las fuerzas realistas.
De allí surgió el denominado plan continental: llegar al centro del poder español en Sudamérica a través de Chile y luego avanzar hacia Perú. El problema era que en 1814 Chile había vuelto a quedar bajo control realista.
Para concretar ese proyecto, San Martín necesitaba recursos, hombres y una estructura capaz de sostener una campaña de enorme magnitud. Su designación como gobernador de Cuyo fue fundamental en ese proceso. Desde Mendoza comenzó a organizar lo que Tornay definíó como “un estado militar”, articulando producción, educación, reclutamiento y fabricación de recursos para sostener al ejército.
Finalmente, con la declaración de la independencia y el respaldo político necesario, pudo fortalecer el Ejército de los Andes. En enero de 1817 comenzó el cruce de la cordillera que desembocaría en la campaña de Chile.
El exilio y el alejamiento de Buenos Aires
La dimensión histórica de San Martín también está atravesada por su salida de la escena política. Después de sus campañas en Chile y Perú y de la célebre entrevista con Simón Bolívar en Guayaquil, inició su alejamiento definitivo del Río de la Plata.
Tornay recordó que San Martín intentó regresar en 1829, pero no llegó a desembarcar en Buenos Aires cuando tomó conocimiento del asesinato de Manuel Dorrego. Permaneció en el barco, pasó algunos meses en Montevideo y finalmente regresó a Europa.
Para la historiadora, el alejamiento estuvo relacionado con las transformaciones políticas del Río de la Plata y con sus diferencias con los grupos dirigentes de Buenos Aires. “Tuvo desavenencias con el nuevo staff político de Buenos Aires”, señaló, al explicar el proceso que terminó por confirmar su apartamiento de la escena política.
San Martín moriría en Francia en 1850, después de haber pasado buena parte de su vida adulta en Europa. Para Tornay, ese recorrido también ayuda a comprender por qué no estuvo completamente condicionado por las disputas políticas porteñas.
Una figura que excedió a Buenos Aires
Uno de los puntos centrales del análisis fue, justamente, la relación entre su experiencia europea y la mirada sudamericana que desarrolló posteriormente. San Martín había llegado a Buenos Aires prácticamente como un extraño: había vivido muy poco tiempo en el Río de la Plata y no contaba con una red política y familiar consolidada allí.
“Yo creo que en parte su carácter americano o sudamericano tiene que ver con que no está tan atrapado por las redes políticas de Buenos Aires”, explicó Tornay. Según su interpretación, esa distancia le permitió conservar una perspectiva de independencia sudamericana y no quedar atado a un proyecto exclusivamente porteño.
Su experiencia militar en España también debe entenderse dentro de un mundo político que estaba atravesando profundas transformaciones. La guerra contra Francia, las ideas de libertad, la Revolución Francesa, la independencia de Estados Unidos y el proceso revolucionario de Haití formaban parte de un escenario atlántico que modificó las posibilidades políticas de la época.
Para Tornay, San Martín y otros líderes independentistas fueron, en ese sentido, hombres formados dentro de la monarquía hispánica que terminaron actuando en un contexto de ruptura. “Se abre un panorama de transformación política” que otorgó a sus acciones una dimensión continental y atlántica, explicó.
Por qué se recuerda su muerte
La historiadora también abordó una cuestión que suele aparecer cada 17 de agosto: por qué las sociedades suelen construir sus conmemoraciones alrededor de la muerte de sus grandes figuras.
Tornay consideró que se trata de un rasgo vinculado a la construcción de los mitos y rituales nacionales. Al momento del nacimiento, explicó, una persona todavía no tiene definido el papel que ocupará en la historia. “No hay así ninguna destinación que pudiera uno hacer festejar ese nacimiento como un hecho político”, sostuvo.
En cambio, la muerte permite cerrar una trayectoria y construir alrededor de ella una figura de consenso. En el caso de San Martín, esa operación fue posterior a su vida y estuvo vinculada a la necesidad de construir símbolos capaces de sintetizar la idea de una nación nueva.
“Son fechas que dan lugar a menos debates y son figuras que buscan construir consenso, unidad, identidad política nacional”, explicó.
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