Cooperar o quedar afuera: el desafío de las pyme santafesinas ante China
La ingeniera rosarina María Belén Michelino analizó por LT10 el vínculo con empresas del país asiático y llamó a reemplazar la lógica de competencia por la de cooperación.
La reunión encabezada en Rosario por el gobernador Maximiliano Pullaro y el embajador de China, Wang Wei, junto a empresarios de ambos países, abrió un debate sensible para el entramado productivo local: cómo vincularse con una potencia industrial sin quedar fuera del mapa.
En ese contexto, la ingeniera María Belén Michelino, socia gerente de la metalúrgica Matienzo y secretaria de la Comisión de Industria de la Federación de Centros Comerciales de Santa Fe (Fecoi), aportó una mirada desde la pyme que convive a diario con la apertura de mercados, los costos y la necesidad de reinventarse.
Para Michelino, la principal enseñanza del encuentro fue conceptual. “De la reunión saqué una conclusión muy importante: cambiar la palabra competencia por cooperación”, resumió. Desde su experiencia como empresaria metalúrgica de segunda generación, sostuvo que muchas firmas no fueron formadas para el escenario actual. “Los empresarios pymes no siempre sabemos competir. Nos falta estrategia para analizar costos, salir a vender o promocionar”, describió. Además, advirtió que variables como los juicios laborales pueden desestabilizar cualquier estructura productiva.
Lejos de una lectura derrotista, afirmó que el encuentro dejó expectativas favorables: “Estamos entendiendo que tenemos que esforzarnos para comprender cómo funciona hoy el mundo empresarial e industrial a nivel global”.
Agregar valor, la clave Michelino reconoció que competir de igual a igual con China no es una opción viable. “Es imposible”, dijo, aunque aclaró que existe una complementariedad clara debido al interés de esa nación por los alimentos y las materias primas.
Desde allí planteó el eje central de su propuesta: agregar valor. “Si las leyes y los gobiernos nos ayudaran a decir 'sí, te vamos a dar todo eso, pero con valor agregado', que no sea todo commodity”, explicó.
En ese punto, citó ejemplos de su propia empresa. Contó que Matienzo logró sustituir importaciones fabricando componentes que antes llegaban del exterior. “Hace tres años fabricamos los ventiladores de Liliana. No les conviene traerlos de China: nosotros los soldamos y los pintamos”, relató, como muestra de que existen nichos posibles.
Sobre el rol del Estado, fue directa: “Para mí lo fundamental es exigir que se agregue valor in situ y que haya alianzas estratégicas”. Propuso que el Gobierno articule a empresas de un mismo sector para escalar la producción y aprovechar la tecnología. “Las máquinas automatizadas pueden venir de China, pero de acá se tienen que llevar el producto terminado”, explicó.
Resiliencia y asociatividad Consultada sobre si el desembarco chino genera temor, fue contundente: “No me asusté. Si te asustás, perdiste y pusiste tus galpones en alquiler, como hicieron más de 1.500 pymes”. En ese sentido, defendió la participación en las cámaras y mesas de trabajo sectoriales de la provincia.
También remarcó oportunidades vinculadas a la logística, la minería y la energía. “Santa Fe tiene una de las mejores gravas y arenas del país”, señaló, y explicó cómo eso tracciona el transporte y la industria a partir de la demanda de Vaca Muerta.
Para Michelino, el desafío es colectivo. “El 80 % de las pymes somos familiares”, recordó. “Si China quiere miel, una pyme sola no puede. Pero si se arma una cooperativa, sí”, ejemplificó.
“O te movés o te fundís”, resumió sobre el presente de la industria. Su mensaje apuntó a una idea concreta: cooperación, Estado presente y pymes protagonistas en la estrategia productiva regional.
Audio: Escucha la entrevista con María Belén Michelino
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