Luces atrás, sombras adelante: el Tatengue y un empate que preocupa

Unión mostró las mismas virtudes pero también idénticos defectos que en la segunda parte del 2025, y el punto ante Platense sabe muy poco para sus expectativas.

Prensa Unión

Unión abrió el Torneo Apertura con un empate sin goles frente a Platense en el 15 de Abril que dejó sensaciones encontradas. El resultado, frío y corto, terminó siendo un espejo bastante fiel de lo que fue el equipo: ordenado, aplicado, pero con las mismas limitaciones que arrastró en la segunda mitad de 2025.

Un inicio para el olvido, con Mansilla como sostén

El Tatengue arrancó el partido desconcertado, impreciso y superado por la intensidad de un rival que, paradójicamente, está dando sus primeros pasos en un nuevo ciclo. En ese tramo inicial, Matías Mansilla fue decisivo para evitar el golpe. El arquero respondió con seguridad y personalidad, tapando situaciones claras y transmitiendo tranquilidad. Su debut no pudo ser mejor y fue, sin discusión, el punto más alto del equipo, algo que incluso destacó Leonardo Madelón luego del encuentro.

Madelón , tras el empate: "Hay que sumar"

Después de ese arranque turbulento, Unión logró acomodarse. Platense dejó de generar peligro y el fondo rojiblanco empezó a afirmarse. Maizon Rodríguez se adueñó de la zaga con firmeza y buena lectura, mientras que Valentín Fascendini acompañó sin fisuras. Ambos terminaron mostrando una coordinación que ilusiona.

Laterales contenidos y un mediocampo con dueño

Por los costados de la defensa hubo matices. Lautaro Vargas estuvo demasiado pendiente de la marca sobre Juan Gauto y casi no logró proyectarse con claridad. Del otro lado, Mateo Del Blanco fue de menor a mayor y cerró un partido convincente, tanto en defensa como en ataque. Su rendimiento, sin embargo, estuvo rodeado de rumores de salida, en un mercado que podría tenerlo como protagonista.

En la mitad de la cancha, Mauro Pittón volvió a demostrar que es el termómetro del equipo. Recuperó, ordenó y también intentó jugar. A su lado, Rafael Profini cumplió, pero dejó en evidencia que su perfil es distinto al que suele potenciar el sistema de Madelón. Le faltó ese pase vertical y esa claridad que sí aportaba Mauricio Martínez en ese rol. No fue un mal partido, pero sí uno que expuso una necesidad táctica.

Las bandas, el gran déficit

Donde Unión volvió a chocar contra la misma pared de siempre fue en los extremos. Julián Palacios y Franco Fragapane casi no pesaron en el desarrollo, no lograron desequilibrar ni romper el uno contra uno, y terminaron siendo reemplazados. El equipo necesita que esos futbolistas sean determinantes, profundos y agresivos, y esta vez estuvieron muy lejos de eso.

Allí aparecen las expectativas por lo que puedan aportar Augusto Solari, cuando se recupere, y Brahian Cuello, uno de los refuerzos. También dejó una señal positiva el debut de Misael Aguirre, con atrevimiento y frescura, algo que escaseó en el resto del equipo.

Lucha arriba, pero poca claridad

En ataque, Agustín Colazo peleó cada pelota y se desgastó ante los centrales rivales, aunque falló una ocasión clarísima de cabeza y terminó extenuado. Cristian Tarragona, en cambio, fue todo entrega e inteligencia para moverse, asociarse y ayudar a que el equipo avanzara. Su aporte fue más colectivo que individual, pero resultó valioso.

Nicolás Palavecino entró bien y le dio otro ritmo al tramo final, aunque cargará con la imagen del gol increíble que desperdició sobre el cierre, tras una buena jugada por izquierda entre Del Blanco y Bruno Pittón. También sumó minutos Marcelo Estigarribia, que se mostró en buena forma física y dejó la sensación de que puede meterse pronto en el equipo titular.

Unión fue, en esencia, el Unión de Madelón: orden táctico, compromiso, líneas juntas y una idea clara de cómo pararse en la cancha. El problema es que esa fórmula, cuando no tiene frescura ni desequilibrio individual, se vuelve previsible. El equipo circuló, intentó, pero casi nunca sorprendió.

Tarragona : “Fue un debut de prueba, pero sumar siempre es importante”

El punto termina sabiendo a poco, sobre todo porque enfrente hubo un rival en construcción, con nuevo entrenador y muchos cambios. Mientras Platense inicia un camino, Unión parece seguir transitando el mismo tramo de la ruta, con virtudes consolidadas pero defectos que ya no pueden considerarse circunstanciales.

El debut dejó luces, como la seguridad de Mansilla y la solidez defensiva tras el sacudón inicial, pero también sombras repetidas: falta de explosión por las bandas, escasa inventiva en los últimos metros y una preocupante dificultad para imponerse de local. Si no aparecen variantes y soluciones individuales, el riesgo es que la historia se repita demasiado seguido.

Prensa Unión